¿Alguna vez te has preguntado por qué dejamos “para luego” las cosas?

Quería empezar a escribir este artículo, pero me di cuenta que primero era necesario ordenar un poco mi escritorio, ser desordenado nunca es bueno para la creatividad ¿cierto?; cuando por fin todo estaba en su lugar sentí alivio, pero al mismo tiempo me dio un poco de hambre, y como sabes es imposible concentrarse con el estómago vacío, así que me prepare un sandwich.

Finalmente estaba lista para escribir, pero recordé que lavar los platos era una buena estrategia para enfocarse mejor (o al menos eso pensé).

Cuando vi el reloj, ya era muy tarde, el documento se quedó en blanco, mi motivación en el suelo y el estrés se hizo presente. No había ninguna duda: era una víctima más de la procrastinación.

procrastinar

¿Te ha pasado?, ¿alguna vez procrastinaste una tarea importante?

Muchos de nosotros vamos por la vida con una gran variedad de tareas sin hacer, grandes y pequeñas, importantes o cotidianas. De hecho, es probable que justo ahora estés procrastinando mientras lees este artículo, por eso, te recomiendo que lo leas hasta el punto final, te aseguro que esta última distracción será de gran utilidad.

Pero, ¿alguna vez te has preguntado por qué dejamos “para luego” las cosas?

El hábito de procrastinar se desencadena por estas 3 principales razones:

Buscamos gratificación instantánea. Las consecuencias de no empezar o terminar esa tarea importante están todavía muy lejos, en cambio el presente es cálido y placentero.

Tenemos miedo de algo. Puede que te sorprenda leer esto, pero es verdad, en ocasiones simplemente tenemos un miedo inconsciente lo que retrasa el momento de empezar. Probablemente tenemos miedo de no cumplir nuestras propias expectativas, o las de alguien más.

Sobreestimamos nuestra productividad en el futuro. Este es uno de los motivos más comunes, todos lo hemos pensado alguna vez: “Mañana tendré más energía”, “Seguro que después lograré terminar todo con más concentración”.

A mi me pasó, al principio parece divertido, siento que puedo confiar en mí yo productiva del futuro, pero al final nunca es así, y lo único que hacemos es acumular en una especie de limbo todas esas tareas sin terminar, mientras desgastamos nuestra autoestima y nuestra satisfacción personal.

Procrastinar se convierte en un mal hábito que se extiende en muchas áreas de tu vida, y puede afectar mucho más de lo que te imaginas, por ejemplo: te genera culpa, remordimiento, ansiedad, estrés, una mala reputación con los compañeros de trabajo, amigos y familia, la pérdida de tus ambiciones y metas, la afectación de tu estado emocional, y un largo etcétera.

Dentro de mí sabía que tenía que dejar de procrastinar cuanto antes; y en mi búsqueda por encontrar la solución descubrí una efectiva estrategia que te salvará la vida la próxima vez que estés posponiendo, y yo te la cuento enseguida.

La mejor estrategia para terminar con éxito una tarea pendiente y dejar de posponer, es simplemente no hacer nada.

Leíste bien, cuando tengas el impulso de procrastinar sólo detente y no hagas nada. Te explico:

Cuando procrastinamos en realidad no es que dejemos de trabajar en algo, lo que realmente ocurre es que nos volvemos sumamente productivos en otras tareas que no son importantes en ese momento.procrastinando-600x400

Cambiamos esa actividad por otra que nos mantenga ocupados, y nos genere un alivio temporal. Por ejemplo, en lugar de empezar a escribir, decides ir por un café; o en vez de empezar un reporte, decides contestar un correo.

Cuando tenemos mucho tiempo a nuestro favor, ocurre algo parecido a cuando tienes un gran envase de shampoo, simplemente usas mas porque inconscientemente sabes que tienes de sobra. Por eso, cuando pospones una tarea o una actividad, simplemente estás usando todo el tiempo disponible con otra actividades (excepto la que tienes que hacer).

Así que la próxima vez que estás procrastinando una tarea importante sólo sigue estos 2 pasos:

1. Admite que estas posponiendo e ignora tus excusas

El cambio empieza cuando te vuelves consciente de la situación, porque sólo en ese momento puedes hacer algo al respecto.

Deja a un lado las excusas que puedan aparecer en este instante, y reconoce que simplemente estás posponiendo algo que sabes deberías de hacer.

2. En lugar de mantenerte ocupado con otra actividad, sólo detente y no hagas nada

Frena el impulso de procrastinar simplemente sin hacer absolutamente nada. Me explico mejor, si no estás trabajando en esa tarea importante, entonces tampoco deberías hacer otra actividad en su lugar.

Tal vez piensas que esto sólo parece una pérdida de tiempo, pero te equivocas. Cuando logras ser consciente y contras el impulso con éxito, lo que realmente ocurre es que estás entrenando tu mente.

Esto además tiene otros beneficios, pues te ayuda a superar la pereza y a desarrollar un mayor autocontrol en otras áreas de tu vida, incluso en actividades que no se tratan de trabajo.

Recuerda que tú no eres tu mente, sino que tú la controlas. Tú tienes el poder de decidir qué dirección darle a tus pensamientos y acciones.

Por lo tanto, cuando entrenas tu mente y empiezas a concentrarte en una tarea sin posponer, te vuelves mucho más disciplinado, y logras terminar todo lo que empiezas fácilmente.

Así que ya lo sabes, pon en práctica esta simple estrategia a partir de ahora (¡no lo dejes para después!).

Por: Tania Sanz | Entrepreneur

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